domingo, 1 de noviembre de 2009

El Objeto de Intervención en Trabajo Social; más que una simple problemática

En el presente y último artículo el tema central de desarrollo y análisis será el Objeto de intervención en Trabajo Social; ofreciendo definiciones correspondientes a las diferentes transiciones por las que ha pasado la disciplina, ofreciendo la apuesta que más se adapta a nuestra contingencia y relacionando esto con lo que es el proceso de investigación en trabajo social dando un ejemplo aplicado sobre esto.


Para comenzar este apartado y poder tener una primera noción de lo que significa objeto de intervención en trabajo social es que nos aproximaremos al significado según la RAE[1] de la palabra objeto. Esta apunta a “Todo lo que puede ser materia de conocimiento o sensibilidad de parte del sujeto, incluso este mismo”, “Materia o asunto de que se ocupa una ciencia o estudio”. Entendiéndose por eso según la última acepción que el objeto es la base de cualquier ciencia, es lo que esta abarca y a lo que dedica toda su atención. Según lo dicho en clases las ciencias sociales comparten un objeto material, que se puede explicar como el objeto en general y que es lo que preocupa y concierne a todas estas ciencias, dicho de otra forma el campo acotado de estudio y acción que correspondería al binomio hombre-sociedad. Pero se diferencian por el objeto formal que corresponde a la forma en que cada ciencia social o disciplina se acerca a su materia/objeto particular, a la fracción de realidad que toma para dirigir su acción, y esto es lo que le proporciona especificidad. A lo que esto se refiere es que “cada disciplina interviene, secciona, por así decirlo, una parte de la realidad; indaga, pregunta acerca de la naturaleza y las características de los problemas propios de su área, a fin de identificar las posibles causas, elabora diagnósticos y planifica soluciones posibles”[2] y es a esto a lo que apunta sustancialmente el objeto de intervención hoy en día y que aclararé más adelante.

Luego de esta breve explicación a grandes rasgos, podemos introducirnos de lleno a las aproximaciones de lo que ha sido y es el objeto de intervención en trabajo social, una tarea compleja que ha tomado distintas vías a lo largo del tiempo. Haciendo una síntesis de lo que se ha considerado como objeto en las diversas etapas y transiciones de la profesión es que se puede partir por mencionar el primer acercamiento contextual al objeto hecho por Mary Richmond en 1917. Ella apuntaba que el objeto eran las situaciones (problemas sociales) originadas principalmente por un escenario de carencia. Luego esta idea evolucionó y alrededor del año 1950 se transmitió como el ser humano en situación total, ya no guiado solo por la situación de falta de algo o carencia, ampliando la visión del problema social atribuyéndole importancia también al ambiente en donde se desenvuelva el sujeto y a los distintos condicionantes que pueden influir en este. Posteriormente aproximándonos al año 1970 la idea de objeto fue orientada a un ámbito más particular distinguiéndolo como la “situación problemática” en sí, la que provoca la intervención por parte del profesional. Pero esta idea también evolucionó y unos años después se reconoció como objeto “el acontecimiento humano”: compuesto por la persona o sujeto y la situación o contexto, lo que trae consigo dos tipos de realidades: una objetiva (vista externamente desde la perspectiva de la situación) y una subjetiva (apreciada por la persona que vive el acontecimiento), tomando en cuenta estas variables el objeto comienza a acercarse a lo que es considerado actualmente. Pero entre la década del 80 y 90 es cuando se comienza a considerar dentro de este la relación sujeto-objeto y variables individuales sociales que son algunos de los pilares fundamentales en su construcción y que se relacionan estrechamente con el proceso investigativo en trabajo social.

Visto desde la perspectiva actual se deben dejar en claro algunas de las falencias presentadas en los conceptos presentados anteriormente (claro que tomando en cuenta y valorando la importancia que tuvo cada uno de estos en su época).

Primero que nada debemos descartar que la formulación de la definición del objeto sea una práctica basada meramente en la práctica, sin contenido ni marcos teóricos claros que la sustenten. Muy por el contrario “El hecho de que la nuestra sea una profesión de intervención (y el objeto, por tanto, objeto de intervención), no elude, ni mucho menos, el problema teórico. Por el contrario, la definición de objeto designa a través de conceptos la realidad del campo, y así la teoría –lugar de planteo del problema- hace de la intervención –lugar de modificación o resolución del problema- una intervención fundada, y la inscribe, por lo tanto, en el campo de las prácticas científicas”[3]. Entender esto es clave para poder llegar a una buena y acertada definición de objeto de intervención en trabajo social comprendiendo que para obtener este es necesario un exhaustivo proceso de investigación sobre las distintas variables que atañen al sujeto y a la situación en el contexto particular. Y otro punto que también es muy importante clarificar es que el objeto de intervención es mucho más que un problema social de sentido común que podamos distinguir en una situación, el objeto va más allá de eso ya que “una cosa es señalar la situación que se presenta como problemática y otra es definirla en términos de intervención. Definir el problema objeto de intervención es delimitar qué aspectos de una necesidad social son susceptibles de modificar con nuestra intervención profesional”[4]. O sea esto se refiere a que cuando el profesional se plantee la pregunta sobre el objeto de intervención la respuesta más que apuntar a la problemática en particular que presente el caso que se esté tratando, deberá dirigirse a la amplia esfera de aspectos y variables que están a su disposición y que pueden ser modificados por el para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la persona, grupo o comunidad y de esta forma llegar a contrarrestar la problemática general. Y para poder acceder a esa amplia esfera de variables que permitirán la construcción del objeto es necesario desarrollar un íntegro proceso de investigación que logre esclarecer al profesional los distintos fenómenos relacionados con el malestar social desde distintas perspectivas.


De acuerdo a esto pueden existir muchas variables más o menos importantes conforme al caso y situación problemática particular. Es por esto que desarrollaré alguna de estas mediante un ejemplo aplicado para que se entienda de una mejor forma.


Pongámonos el ejemplo de una familia que presenta la problemática de que el jefe de hogar (padre) se encuentra en una situación de abuso de bebidas alcohólicas y consumo de drogas ilícitas. Sabemos que el principal problema presente en esta situación es la adicción. Pero luego de identificar esto lo primero que deberíamos preguntarnos es ¿Qué es lo que queremos conocer respecto de esa realidad marcada por la adicción? y ¿Qué variables serán seleccionadas y utilizadas para llegar a conocer esa realidad? Diversos autores nos ofrecen aproximaciones de las distintas variables con las que resulta apropiado trabajar, pero yo utilizaré especialmente las planteadas por el documento de CELATS.

En primer lugar para lograr definir el problema objeto en esta situación es necesario:


  1. Identificar en que forma se presenta el problema para:

-La institución: principalmente para esta (sea Municipalidad o Estado) el problema se presenta como una falta de factor productivo, ya que bajo los efectos del alcohol o las drogas difícilmente una persona podrá desenvolverse en un empleo, como forma de desarrollo de focos de delincuencia violencia y narcotráfico en el sector donde habite el sujeto y algo que ocurre constantemente, que los hijos a largo plazo desarrollen la misma adicción y se crea un circulo vicioso perjudicial para la sociedad.

-La comunidad o usuario del servicio: para este el problema se presenta como una variable que no puede manejar y que puede desencadenar en no tener empleo ni ingresos para mantener a la familia, degeneración de su cuerpo y mente, violencia contra su familia, venta de artículos domésticos para adquisición de alcohol y drogas, entre muchas otras.

-El Trabajador/a Social: para el profesional la problemática se presenta como un caso complejo que es la realidad de muchas familias de nuestro país algo susceptible a afectar a todo el entorno cercano de la persona (principalmente hijos y esposa) por lo cual no se debe tratar solo con quien sufre el problema directamente si no que con todos aquellos cercanos que resultan ser afectados.

  1. ¿Por qué se presenta el problema para los tres?
  2. ¿Como relacionar los distintos intereses y visiones?

Luego de esto es importante establecer que situaciones hacen más grave el problema, se puede aludir a:

- Venta de drogas (narcotráfico) y alcohol cerca de la vivienda del sujeto.

- Entorno social (amigos) con el mismo problema de adicción.

- Mala relación conyugal (que puede ser tomado como agravante o consecuencia)

- Problemas socioeconómicos o de diversa índole (que hacen que el sujeto quiera eludir la realidad a través del consumo)

- Etc.


Otro de los aspectos claves es tener la propia visión del usuario del problema sobre el mismo ya que probablemente este tenga una visión más correcta y acercada a la realidad que la del profesional. Siendo que puede considerarse como parte del problema y asumirlo o evadirlo.


Y uno de los pasos finales es establecer la relación del problema con la práctica para saber que de forma orientar la acción profesional. Esto puede ser aplicado a través de:


-Estudios de la población chilena que sufre de adicciones (edad, género, causas, cantidad de población a la que afecta). (Mediante encuestas)

-Estudiar la susceptibilidad de que un tipo de personas se vea más afectada que otras por la problemática. (Mediante encuestas)

-Consecuencias que conlleva la problemática, de que forma se ve expresada en la sociedad. (Visita domiciliaria)

-Repercusiones que trae a la familia. (Visita domiciliaria)

-Instituciones u organizaciones preocupadas y que prestan apoyo a este problema. (Investigación cuantitativa)

-Programas institucionales para personas con la problemática. (Investigación cuantitativa).

-Estudio de las leyes de drogas, alcoholes y tabaco.

-Gestionar un trabajo de prevención y acción con el CONACE, principal entidad estatal que implementa las políticas públicas en torno al problema de las drogas.


He mencionado distintas variables que son el modo de accionar y contribuyen al desarrollo de la investigación. Esta resulta muy útil y es la que ayuda a la formación de marcos teóricos para la conformación y definición del objeto de intervención en nuestra disciplina. Pero tampoco habría que dejarle todo el trabajo y esperar todo de dicha investigación de modo que no se debe ignorar la propia experiencia como fuente de reflexiones que se podría expresar bajo la corriente epistemológica del constructivismo que plantea que un elemento importante en la construcción del objeto es la experiencia de vida. Lo que parece más válido en este sentido es crear un equilibrio entre el conocimiento adquirido mediante la investigación y la experiencia de la práctica para poder construir el objeto de intervención de la mano de ambas.











[1] Real Academia Española.

[2] Mastrangelo de De Pamphilis, Rosa. Acerca del objeto del trabajo social. Editorial lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2003, Pág. 32.

[3] Aquín Nora, A cerca del Objeto del Trabajo Social http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=51644 [consulta: 31 de octubre de 2009].

[4] CELATS. La practica profesional del trabajador social, guía de análisis. Editorial Hvmanitas-CELATS. Buenos Aires. 1997, Pág. 100.



Bibliografía


•Aquín Nora, A cerca del Objeto del Trabajo Social http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=51644 [consulta: 31 de octubre de 2009].


CELATS. La practica profesional del trabajador social, guía de análisis. Editorial Hvmanitas-CELATS. Buenos Aires. 1997.


Mastrangelo de De Pamphilis, Rosa. Acerca del objeto del trabajo social. Editorial lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2003.


Zamanillo, Teresa y Gaitán lourdes. Para comprender el trabajo social. Editorial Verbo Divino, Navarra, 1991..


Apuntes de clases.





domingo, 11 de octubre de 2009

Método y Metodología en Trabajo Social ; el desafio en estos temas hacia el futuro


Dando continuidad al tema anterior sobre el que hacer real que desarrollan los/las trabajadores/as sociales actualmente en nuestra sociedad, es que a continuación será presentado un artículo sobre el método y la metodología en Trabajo Social que se relaciona en gran medida con la acción social que realizan las y los profesionales en las distintas áreas y con la relación que existe entre el saber y el hacer en esta profesión.



Para comenzar a introducirnos en el tema es que empezaremos por acercarnos a lo que significa etimológicamente la palabra método. Esta proviene de dos palabras griegas: metha (más allá, hacia o a lo largo) y odos (camino) que literalmente significa “camino o vía hacia algo o para llegar más lejos”. Entendiéndose por esto que el método es el mecanismo por el cual se llega a una determinada meta u objetivo planteado en cada situación particular y se utiliza en las diversas áreas de las ciencias. Pero específicamente en el Trabajo Social el método responde a las acciones (o a las intervenciones) realizadas por las y los trabajadores sociales tanto de forma directa con el trabajo con las personas mismas, sujetos o beneficiarios como de forma indirecta en la planificación de las intervenciones sociales, la organización, documentación, trabajo en organizaciones y en la producción del conocimiento disciplinario todo esto para contribuir al determinado fin o fines.

Además existe otro término que es el de metodología que muchas veces se presta para confusiones con el de método. Cabe destacar que estos dos no son sinónimos pero se ven íntimamente relacionados. “La metodología es parte de una ciencia que se ocupa de los métodos a los que esta recurre. Estudia <un conjunto concertado de operaciones puesta el práctica para conseguir uno o varios objetivos […] un conjunto de normas que permiten seleccionar y coordinar las técnicas> (Grawitz, 1981).[1] O sea la metodología es el sistema macro de la formación de conocimientos de una determinada ciencia o disciplina y luego del estudio de la puesta en práctica de la teoría y los conocimientos. Y el método es una de las formas de poner en práctica la acción profesional para lograr el o los objetivos que se hayan planteado. Por lo que la metodología es más que nada un proceso de estudio de todos los aspectos que rodean e integran una ciencia disciplina o profesión y el método es solo una parte de la metodología, el como se lleva a cabo.

La pregunta que puede surgir en estos momentos es ¿existe un método universal que deben utilizar las y los trabajadores sociales en su vida profesional? ¿Este podría adaptarse a todas las circunstancias, fenómenos sociales y lugares del mundo? Difícilmente la universalidad del método sería posible ya que todo depende de los fines y de la naturaleza de los fenómenos atendidos. Y como actualmente estamos sufriendo la crisis de la post modernidad que afecta a las sociedades contemporáneas que son día a día más complejas y por ende presentan nuevas problemáticas e incertidumbres. Se incita a que la tarea de la profesión sea reestructurar constantemente los métodos utilizados y acomodarlos a las necesidades de un determinado contexto y a las habilidades del o la profesional y no encasillarse adoptando solo modelos pre fabricados, si no que los profesionales sean los constructores de su conocimiento y de las formas de llevarlo a cabo (claro que bajo ciertos parámetros generales) pero dejando espacio a la pluralidad tanto de visiones como opiniones y a la autonomía del actor social y de los sujetos, dos conceptos que han comenzado a tomar más valor en estos últimos años.

A pesar de que anteriormente se planteo que no existe un método universal si no que diversos métodos, cada uno de estos tiene fases y razonamientos que funcionan a pesar de cual sea este y consiste en: el estudio de la situación que se refiere a las investigaciones preeliminares y el análisis de la situación en general, el diagnóstico de esta que da cuenta por medio del razonamiento analítico de los supuestos derivados e hipótesis del estudio de la situación, la planificación que guía el rumbo de las acciones que serán llevadas a cabo a través de un programa de intervención, la ejecución de la acción referente a la puesta en marcha de la acción de acuerdo a una meta u objetivo, la evaluación, etapa reflexiva y de revisión de los logros obtenidos con respecto al logro de los objetivos y finalmente la sistematización herramienta de reflexión de los procesos anteriores que aporta a la producción de conocimiento.

Pero hay que tener en cuenta que la metodología y el método no son algo así como una fórmula milagrosa para llegar al objetivo final si no que “la metodología es una creación humana sujeta al error y su aplicación debe darse sobre realidades situadas histórica, social y culturalmente, queriendo decir con esto que ninguna propuesta metodológica por afinada que sea tiene validez en sí misma, puesto que su pertinencia y funcionalidad están condicionadas por los contextos y sujetos con los cuales interactúa”[2] repitiendo lo mencionado unos párrafos antes el proceso metodológico siempre dependerá en primera instancia de una determinada realidad social, cultural e histórica y además de los sujetos miembros de esta. Y dependiendo de esto será ejecutado el método que es importante comprender que tampoco da certezas ni garantiza el éxito si no que es una guía, que marca los caminos para llegar al objetivo.

Nos podremos preguntar ¿por qué el tema del método y la metodología son tan importantes para el trabajo social? La explicación puede ser que “La disciplina del trabajo social se ha esforzado, fundamentalmente, en definir y redefinir las cuestiones relacionadas con el último de estos puntos: los procedimientos dirigidos a la acción y el desarrollo de técnicas. No se ha prestado la debida atención al conocimiento teórico que fundamenta la acción ni a la necesidad de relacionar ambos (teoría y técnicas) con el objeto de estudio.”[3] Es por esto que el Trabajo Social necesita fundar su campo de acción y debería empeñar su búsqueda por seguir acercándose a lo que es la Epistemología y tomando las herramientas que esta le pueda entregar así como lo que la filosofía y la ciencia tienen a su disposición y de acuerdo a estas poder llegar a una síntesis más integrada de conocimientos poniendo atención al momento histórico y cultural que esté transcurriendo ya que la llamada “postmodernidad, obliga a reconstruir epistemológicamente el mandato específico de la profesión, que es el mandato de la acción pero como plantee anteriormente esta debe ser fundada en marcos teóricos concretos. “Se debe realizar un esfuerzo mayor que nos permita ubicar la verdadera dimensión e implicancias de un campo que aun no ha sido resuelto en el Trabajo Social: el de la relación entre producción de conocimientos científicos y la recuperación de los saberes emergentes de la intervención”[4] de este modo como se plantea lograr hacer una compatibilidad entre lo aprendido en la práctica a través de la acción/intervención y de lo que los conocimientos científicos pueden aportar a la profesión, además de lo que de está misma se pueda construir enriqueciéndola de mayor teoría. Y De esta forma darle mayor sustento a la profesión que en algunos casos es desestimada socialmente precisamente por la falta de conocimiento científico que si bien se ha introducido en la formación de la profesión en gran medida respecto a lo que era hace unas décadas atrás sigue siendo uno de los principales desafíos.











[1]DE ROBERTIS, Cristina. Fundamentos del Trabajo Social: ética y metodología: Publicaciones PUV, Valencia España, 2003. Pág. 87.

[2] RESTREPO, Olga. Reconfigurando el Trabajo Social: Perspectivas y tendencias contemporáneas: Editorial Espacio, Buenos Aires, Argentina, 2003. Pág. 59.

[3] ZAMANILLO, Teresa. Para comprender el Trabajo Social: Editorial Verbo Divino, Estella España, 1999. Pág.8

[4]GONZALES, Alicia. Una lectura Epistemológica del Trabajo Social. Santiago: Editorial Universidad Nacional de Rosario, 1995. Pág. 1.




miércoles, 9 de septiembre de 2009

Una mirada del hacer real de Trabajadores/as Sociales en los tres sectores


En el presente artículo se expondrá el tema del hacer o la labor real que realizan los trabajadores/as sociales en nuestro mundo cotidiano sujeto a continuos cambios o transformaciones sociales que provocan nuevas problemáticas que se convierten el eje central en el cual el trabajo social se desenvuelve. Esta práctica puede ser llevada a cabo tanto en el sector público (que es donde se desenvuelven principalmente) así como también en el sector privado y en el tercer sector o sector social (organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro como asociaciones, fundaciones, colectivos, etc) que se está convirtiendo en un área de desempeño cada día más emergente.


Como ya fue mencionado en estos momentos estamos sufriendo las consecuencias y cambios provocados por las “transformaciones sociales: resultantes de transformaciones económicas y tecnológicas, que se manifiestan en fenómenos emergentes que complejizan y modifican la realidad social de las últimas décadas entre los que destacan pobreza y exclusión social en niveles que tensionan y colapsan los sistemas de bienestar públicos imperantes, cambios demográficos asociados al descenso de las tasas de natalidad y aumento de la esperanza de vida adulta, desempleo estructural, movimientos migratorios[1]. Estos fenómenos son muchas veces difíciles de comprender por su complejidad y diversidad de causas por lo que dificulta también la labor de los trabajadores/as sociales sin embargo son unos de los principales objetos de estudio e intervención de la profesión actualmente (entre muchos otros que no dejan de ser importantes). Para prevenir, tratar y combatir las consecuencias de estos y otros fenómenos es que actualmente los trabajadores sociales intervienen a través de tres sectores; público, privado y el llamado tercer sector. Con el primero se refiere al trabajo realizado en algunos de los distintos organismos estatales y las áreas de desempeño dentro de este son muy amplias y diversas como por ejemplo salud, educación, vivienda, alimentación y abasto, jurídico penal, seguridad social, asistencia social y laboral, derechos humanos, promoción y desarrollo social en área rural o urbana etc. Referente al sector privado este tiene que ver con las necesidades vinculadas a particulares por ejemplo el ámbito empresarial e industrial en áreas como recursos humanos y asistencia de personal, entre otros. Y respecto al “término tercer sector, también conocido como sector social, sector independiente o sector privado no lucrativo es una de las nuevas categorías taxonómicas que han sido acuñadas en los últimos tiempos para captar la naturaleza de este gran cambio experimentado en las avanzadas sociedades occidentales”[2] y se entiende como organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro como por ejemplo colectivos, asociaciones, fundaciones, etc de diversas índoles que desde la década de los noventa han comenzado a tomar mayor importancia a nivel social tanto en la provisión de servicios como en el diseño de políticas sociales (por ejemplo la Fundación para la superación de la pobreza).

Para introducirnos más a fondo y específicamente respecto a la labor de trabajadores/as en cada uno de los sectores y luego de las habilidades, capacidades y conocimientos que debe tener un profesional para cada área es que partiré haciendo un comentario sobre el sector público y sus cambios a lo largo de la historia principalmente en América latina y respecto a la transformación del estado a partir de los 90 cuando pasa de ser un estado subsidiario a uno de carácter mixto con un modelo político - económico imperante en nuestra sociedad, basado en el neoliberalismo. Siendo que “antes era el Estado quién regulaba lo social y lo económico, actualmente el mercado es el que tiene una fuerte influencia en los paquetes de medidas que se aplican en ambos ámbitos”[3]. Reafirmando estos proceso aparece la globalización (con sus efectos positivos y negativos), la instalación de las multinacionales y grandes corporaciones que comienzan a controlar el mundo provocando grandes beneficios a los más ricos y perjudicando a los más pobres aumentando la brecha existente entre ambos. Es por esto que de a poco se empieza a ver debilitado el sector público debido al mismo debilitamiento del papel del estado, y al las problemáticas que se ven acrecentadas como la desigualdad, pobreza, pérdida de identidad, etc que también repercuten fuertemente en lo que es la profesión. De esta manera comienzan a abrirse los horizontes de desempeño hacia el sector privado, siendo consolidado este como actor fundamental de la actividad económica, y el tercer sector que como antes se mencionó esta siendo un área de desempeño emergente pero habría que preguntarse ¿realmente el trabajo social en el tercer sector es algo que se presenta recientemente? Para responder esta pregunta como bien expresan Laura Acotto y Analía Manssur en su ensayo El Tercer Sector ¿una nueva alternativa laboral? habría que recordar los inicios del trabajo social de manera asistencialista con las visitadoras sociales, esas señoras de la elite que iban de puerta en puerta y que serían lo más parecido a una organización sin fin de lucro en ese periodo. Por lo que en realidad el hacer de trabajadores/as sociales en el tercer sector es algo que se remonta de los inicios y que hoy en día está ganando nuevos adeptos e intereses y que se adapta a la coyuntura de cada país (por lo que obviamente no es la misma del periodo asistencialista).

Habiendo dejado claro los tres sectores en que trabajadores/as sociales realizan su quehacer en la actualidad es importante identificar ciertos conocimientos y habilidades que debe tener el profesional que se desempeñe en estos sectores; “formación en ciencias sociales con enfoques hermenéuticos, psicología social, metodologías de intervención y construcción de políticas públicas, teoría social, sistematización y evaluación de proyectos, formación investigadora, profesional innovador, creativo, capaz de relacionarse con pares, capaz de tomar decisiones propias, manejo de segundo idioma e Internet, pro actividad, responsabilidad, liderazgo…”[4] pero también se pueden mencionar otros conocimientos que son de un carácter más específico como “manejar sistemas de seguridad social, capacidad de vocación de servicio, habilidad de atención y empatía, manejo pedagógico, capacidad de gestión, de trabajo con organizaciones, conocimientos en salud familiar, capacidad de asesorar jurídicamente…”[5]. Si bien para desenvolverse en el sector público principalmente es necesario tener claras las metodologías de intervención y construcción de políticas sociales, la formación investigadora, formación en tema de derechos humanos entre otros, en el sector privado principalmente la capacidad de gestión, gerencia social, manejo de recursos humanos y financieros y para el tercer sector una mezcla de ambos dependiendo del carácter de la organización pienso que para ser un profesional íntegro se deben manejar( dentro de los márgenes de lo posible) todas estas por igual y muchas otras que se quedan en el tintero y a lo largo de la vida profesional lograr desenvolverse en áreas de todos los sectores por lo que no creo que halla conocimientos tan específicos para profesionales de uno u otro sector si no que todos deberían tener las mismas habilidades y conocimientos y a partir de estos poder especializarse en algún área.













Y para finalizar ¿son los/las trabajadores/as sociales los únicos profesionales de las ciencias sociales que ejercen su labor dentro de los tres sectores? La respuesta evidente es no, pero a lo que quiero apuntar con esta pregunta es que los distintos profesionales no deberían ejercer una práctica tan individualista y segregada dentro de las distintas áreas si no que comenzar a trabajar más fuertemente en equipos inter y multidiscliplinarios entre profesionales, como por ejemplo trabajadores sociales con psicólogos y antropólogos, etc. Pienso que esta será la clave dentro de la resolución de las problemáticas de las ciencias sociales a futuro donde las disciplinas se complementen y enriquezcan unas con otras, y la estrategia para la superación de muchos de los males que afectan a nuestra sociedad.







[1] CASTAÑEDA P, SALAMÉ A, Competencias profesionales, Conceptos y visiones en Trabajo Social” colección cuadernos de Trabajo Social Nº 4. Ilustre Municipalidad de Viña del Mar y Escuela de Trabajo Social, Universidad de Valparaíso, 2003. Pág. 3.

[2] AGUIAR F, Tercer Sector: análisis, desafíos y competencias desde el Trabajo Social.http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=2002427 [consulta: domingo, 6 de septiembre de 2009]

[3] ACOTTO L, MANSSUR A. El tercer sector ¿una nueva alternativa laboral? Boletín Electrónico Surá. Junio 2000, http://www.ts.ucr.ac.cr/suradoc.htm [consulta: domingo, 6 de septiembre de 2009]

[4] Diagnóstico de Demandas Laborales Para el Trabajo Social, http://www.cedus.cl/files/Diagn%C3%B3stico%20Demandas%20Laborales%20trabajador%20Social.pdf [consulta: lunes, 7 de siempre de 2009]

[5] Ídem 4.